Es uno de los bailes más antiguos y se practica en casi todas las regiones del mundo para celebrar la fertilidad. La versión de la República Dominicana se debe al folklorista e investigador Fradique Lizardo, que la observó en Nibaje (Santiago de los Caballeros). Se caracteriza por el paloteo, cuando varias parejas de bailadores tejen numerosas cintas sobre un palo o eje central.